…y duran más en los ojos
que en el aire.
Jaime Sabines.
No sabes que los eclipses siempre
quedan
en el ojo de los que han cegado.
No sabes que los versos son los únicos
renglones en que cabe lo que siento.
Óyelo bien, que reviven a los muertos,
y que si vivo, todo se los debo a
ellos.
Mira bien, porque lo que viste
fueron solo sombras de mi cuerpo.
Mira bien, porque lo que viste
fueron sólo las monedas
del tesoro que te guardo.
Oye bien, porque todos
los sonidos que tú escuchas son mi voz.
Muda
de mí,
amor,
amor.
Mira bien, que este adiós en la mentira
más inútil que alguien haya inventado.
Sábelo; que te quedas porque quiero
y que te vas porque tú quieres.
Sábelo, porque escribo y soy el más
puro
estallido, que se quiebra, canta y
truena
sólo de pensar en un contigo.
Sábelo, que allá en cualquier sin fin
del universo yo te seguiré esperando
como triste como vivo
como abierto.
Sábelo, que a pesar de que este fin es
la palabra
más sangrienta que he escuchado:
no
evitaré quererte
ni
tampoco este dolor.
Sábelo,
para cuando mires otro eclipse
con el ojo que te dejo,
con aquel que yo olvidé
porque así lo quise.
Ciega
de mí
amor,
amor.
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